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21 enero, 2013

Los Sucesos de Casas Viejas



Corría el 10 de enero de 1933. Eran aproximadamente las 9 de la noche cuando se empiezan a suceder en esta aldea de Casas Viejas una serie de manifestaciones frente a la sede de la CNT. Poco tiempo después darían lugar a lamentables y luctuosos sucesos. Un caso extremo que ha dado la vuelta al mundo por lo que representó en aquél tiempo, tanto en el plano político, como social. Hoy tenemos cantidad de escritos que cuentan detalladamente cada momento, sosegadamente, sin aquel apasionamiento que suele producirse siempre cuando están recientes los hechos; más el paso del tiempo no ha llegado a un punto de dejar apartado el quejío, el llanto y la pena. 
Hoy todos intentamos con un gran esfuerzo conseguir la calma y vivir en paz. No es fácil, pero las personas somos seres humanos que tendemos por naturaleza también al perdón; que es una de los dones que más dignifican a la persona.
Ahora bien, resaltando la verdad de lo que ocurrió; sin tapujos, ni moralina, ni esas medias verdades que tanto daño hacen.
En el 80 Aniversario del acontecimiento  el grupo de teatro “Hijo de la Luna” con personas del pueblo han representado con gran éxito esta desgraciada historia para que no la olvidemos y tendamos nunca jamás a repetirla.

El País lo publicó mejor y más extensamente…¡He aquí!

La terapia teatral de Casas Viejas

el país
En psicología hay una terapia reconocida contra las fobias. Y es la de enfrentarse a esos miedos sin escudos, cara a cara. Benalup vivió en 1933 una tragedia enorme. La muerte de una veintena de personas para sofocar una revuelta comunista. Y, después, la manipulación política y periodística, la represión y el terror. Ese horror, que como las fobias, paraliza y calla. 80 años después, el pueblo se ha sacudido el miedo plantándole cara y recreando en los mismo escenarios de aquellas muertes todo lo que pasó. Una terapia colectiva contra el silencio de tantos años.
El 11 de enero de 1933 en Benalup varios sindicalistas de la CNT proclamaron el triunfo del comunismo libertario y asediaron el cuartel de la Guardia Civil. Dos agentes fallecieron de disparos de campesinos. La Guardia Civil y la guardia de asalto de la República mandaron refuerzos para sofocar la rebelión, que fue abortada. Pero, en una suerte de venganza, la violencia fue más lejos. Los agentes, bajo la orden del capitán de Rojas, quemaron una choza con numerosos campesinos dentro y fusilaron a otros 12. En total, 26 muertos.
A Benalup, entonces Casas Viejas, siempre le ha pesado aquella tragedia como una losa. Fue un episodio negro que marcó también la Historia de España por el impacto que causó y porque fue utilizado por la prensa y la oposición como un arma contra el modelo de Manuel Azaña. La represión que llegó después contra aquel pueblo hizo que los descendientes de los represaliados ocultaran las marcas morales de aquellos años. Mientras, historiadores de todo el mundo recorrían sus calles en busca de las huellas de esos sucesos. Uno de ellos, Jerome R. Mintz, escribió Los anarquistas de Casas Viejas, que sirvió de base para el guión de la obra que hace cinco años representó la compañía El Hijo de la Luna en el Teatro de Benalup.
Entonces, en el 75 aniversario de los sucesos, la representación se quedó dentro de un teatro. Pero cinco años después, y tras un viaje inspirador a Verona, donde la tragedia de Romeo y Julieta está impresa en las calles, a sus responsables, María Orellana y Manuel Ruiz Mateos, se les ocurrió repasar el guión y trasladarlo a los lugares reales donde sucedió todo. “Creo que es un punto de inflexión al silencio. Los hijos de los represaliados nunca han querido hablar pero, desde la obra de teatro, y desde el esfuerzo que han hecho muchos por explicar lo que pasó, se ha roto esa barrera”, detalla Mateos.
Y así ha sido. En la noche del viernes, las luces se apagaron en un Benalup reconvertido. Volvieron a llenarse los suelos de albero, a ondear las banderas de la CNT, a cubrirse los techos de brezo. Han colaborado muchos. El Ayuntamiento, a la cabeza. Los dueños de comercios, las asociaciones de vecinos y mujeres organizando al público, los particulares vistiendo sus casas. La recreación se ha centrado en cuatro escenarios vivos: la que fuera la sede de la CNT, junto a la actual plaza del Pijo; el cuartel de la Guardia Civil, junto a la plaza de la Iglesia; la choza quemada, en la calle Nuevo; y el cementerio, a las afueras. De lo que fue hace 80 años no quedan vestigios, pero la obra ha vuelto al pasado.
Y la máquina del tiempo que es el teatro volvió a hacer pasear a unos triunfantes sindicalistas que hacían frente a la Guardia Civil. Cayeron los dos agentes. Vinieron los refuerzos y la guardia de asalto de la República. Para entonces ya cundía el pesimismo de la revuelta campesina. Y empezó el horror.
La quema de la choza se ha hecho con imágenes de fuego proyectadas por ordenador. Las llamas quedaban reflejadas en las paredes blancas. La calle Nueva, donde estaba la casa incendiada, y el cementerio, volvieron a revivir el grito de la muerte y los llantos de las pérdidas. Lo hicieron con lágrimas de los actores participantes, sobre todo mujeres, que representaban a las familias de los fallecidos. Un elenco seleccionado entre vecinos de Benalup, y con el violonchelo y piano de Jesús Vela, que ha compuesto un réquiem para la ocasión, y el flamenco de los cantaores Antonio de Antonio y Antonio de Paqui, al compás de una toná marcada por un yunque.
No hay más rastros físicos en el pueblo que retrotraigan a aquellos acontecimientos, a pesar de que esos lugares estén declarados Bien de Interés Cultural. Así que la memoria ha de guardarse entre los vecinos. Esos que, por el miedo que impuso la represión, han permanecido en silencio tanto tiempo y que ahora, gracias al teatro, se reconvierten en sindicalistas, como Cristóbal Mañez Moya, hijo de un tiroteado. “Es la propia gente de aquí la que ha permitido hacerlo”, explica Manuel Ruiz Mateos. “Es una terapia colectiva para reconstruir la Historia. Y lo hace Casas Viejas desde Casas Viejas”. La recreación llega tarde para Juan Silva, el hijo de María Silva, La Libertaria, una de las pocas que pudo salir de aquella choza con vida, aunque fue asesinada después en la Guerra Civil. Juan Silva murió el año pasado tras haber sido el pionero en presentar una denuncia ante la Audiencia Nacional para recuperar los restos de su madre. Su misión está inacabada. Quizá forme parte de una terapia más amplia.
  
                                                                                                                

13 octubre, 2012

La quinta del biberón



LA QUINTA DEL BIBERÓN

Hombre hecho de paja y pedernal, incapaz al desaliento, forjado en junco carnal, flexible al incivil  viento de España, es ya militar, un biberón en movimiento: joven, bizarro y cabal, alistaron casi un chaval.
A desolados familiares dejó llorando, ajeno a la guerra de militares. “Voy”, dijo él, tan leal y bueno. Murieron ciento de millares por dejar honrado el cieno de la jacobina patria: fue su canto de cisne y aria.
Aquí su nombre aún yace, anónimo sin él querer, y en el fondo de mí nace la voz ronca de sostener que la guerra se rehace con el arsenal del poder: aquí el hombre de siempre amarillo murió con un ceroso brillo.

Hace años que hice este poema en Benarrabá dedicado a los del título.

La batalla del Ebro

Tras el colapso de Aragón, el gobierno republicano se dispuso a reconstruir un ejército con los restos de las formaciones que se habían replegado hacia Cataluña. La República tenía el Segre, al oeste, y el Ebro, al sur, como razonables líneas de defensa tras las que reorganizar a sus tropas, contaba con algo más de 18.000 toneladas de material de guerra que había cruzado la frontera francesa entre mediados de marzo y mediados de junio y disponía, además, de más tiempo del que podía haber esperado gracias a la ofensiva de los nacionales sobre Valencia. A finales de la primavera y principios del verano, la República llamó a filas a los reservistas de las quintas de 1925-1929 y 1940-1941 y pudo, así, organizar doce nuevas divisiones con reclutas que iban desde los dieciséis años -la célebre «quinta del biberón»- hasta hombres maduros, ya padres de familia, con aquellos que antes habían sido considerados exentos porque sus especialidades les hacían necesarios para la industria de guerra e, incluso, con prisioneros del ejército nacional. Para un brigadista curtido aquellos soldados «eran muy jóvenes, casi sin ninguna instrucción militar, y muchos de ellos eran prisioneros del ejército de Franco que habían aceptado unirse a las tropas republicanas»
La Guerra Civil Española (Antony Beevor)
Lo mejor que he leído hasta ahora de tan amarga guerra.
Anexo al poema “La Quinta del Biberón”

15 marzo, 2012

Arte Contemporáneo


Miquel Barceló
Mariano Escobedo - La Casa



De arte contemporáneo no entiendo casi nada, pero al ver un cuadro de Miguel Barceló en el Palacio de Velázquez  del  Retiro en el 1985,  me quedé estupefacto. Era de grandes dimensiones -un mural en relieve- y se mostraba una  paella. El arte lo tengo que sentir y notar, como cuando sales de la oscuridad a la claridad y por un momento quedas deslumbrado.
Otro caso fue cuando un vecino de donde vivian en Madrid, Argimiro España, un hombre de edad avanzada, por los años 70 me enseñó sus pinturas naíf. Sentí como un escalofrío por el cuerpo al ver esas pinturas como hechas por un niño que sin malicia y con mucho colorín representaban normalmente paisajes, con muchos arbolitos, y los hombres parecían espantapájaros.
Arte es el video que ayer me envío mi amiga Susanna129; también siento esas extrañas sensaciones ante esas imágenes y la música de Vangelis.



24 diciembre, 2011

Amor y Paz no solo en Navidad

                                                                                                               

En este mes de diciembre, día 9 del año 1982, murió  injustamente reconocido por su gran obra Rafael de León. Poeta-letrista que pertenece por derecho propio a la Generación del 27. Fue homosexual como Lorca, del que muchas veces se le pegó su magnifíca poesía y amistad.
Hoy, 24 de diciembre de 2011 –Nochebuena-, escribo para recordar a tantos seres que viven o se fueron irreconocidos, anónimos, sin amor, sin prestarles la más mínima atención que  simplemente como personas merecen.
Vivimos tiempos donde los valores humanos se han quedado como obsoletos, en desuso, archivados en los cajones empolvados del olvido.
Qué importa como el caso que nos ocupa haya producido más de mil poesías, como: “Profecía”; “Romance de la serrana loca”; “en colaboración con Antonio Quintero o infinidad de letras de canciones como: “Coplas”; “Arturo”; “Cinelandia”; “Cine sonoro”; “Manolo Reyes” o “Siempre Sevilla”.
En colaboración con el argentino Salvador Valverde, el cuplé: “Bajo los puentes del Sena”, estrenado por la cupletista Raquel Meyer.
En unión del maestro Ochaita, títulos como: “¡Ay, Maricruz!”; “María de la O”; “Triniá” y la extraordinaria canción: “Ojos verdes”.
Con Xandro Valerio la letra de: “Tatuaje” y “La Parrala”.
El programa televisivo, "Se llama copla", casi siempre por medio de  Hilario le hacen algún honor y ensalzan su figura. No lo suficiente, aunque es de agradecer.
Cuando en estas fechas nos intercambios mensajes de paz y amor yo lo hago recitando una de sus creaciones: “Romance”.
Por supuesto no escapo a esta sinrazón ni excusa; no hay ningún motivo que pueda justificar tal despropósito: el desamor y la guerra.
Rafael expresó una historia que me gusta; se sale de lo corriente, de la monotonía, de los grandes centros comerciales, del superfluo consumo, que crispa a los que juzgan, sin saber que el amor y la paz  no son solo unas palabras en un día, sino la más claras Felicidades que debíamos demostrar las personas en todos los de nuestra vida.

                                                             Romance de Rafael de León
 
Romance
Yo me acerqué hasta tu vera
con miedo, ¿por qué negarlo?
En las sienes me latían
cincuenta y dos desengaños;
gris de paisaje en los ojos,
risas sin sol en los labios,
y el corazón jadeante
como un pájaro cansado.
Yo me acerqué hasta tu vera
con miedo, ¿por qué negarlo?
Te reventaba en la boca
un clavel de veinte años
y en la mejilla un süave
melocotón sonrosado.
Cuando dijistes: "Te quiero"
fue tu voz igual que un caño
de agua fresca en una tarde
calurosa de verano.
Se me echó encima el cariño
lo mismo que un toro bravo
y quedé sobre la arena
muerto de amor y sangrando
por cuatro besos lentísimos
que me brindaron tus labios.
De la sien a la cintura,
de la garganta al costado.
¡Qué boda sin requilorios
sobre la hierba del campo!
¡Qué marcha nupcial cantaba
el viento sobre los álamos!
¡Qué luna grande y redonda
iluminó nuestro abrazo,
y qué olor el de tu cuerpo
a trigo recién cortado!
El pueblo, a las dos semanas
hizo lengua en los colmados,
en las barandas del río,
en la azotea, en los patios,
en las mesas del casino
y en los surcos del arado:
"Un hombre que peina canas
y que le dobla los años".
Es cierto que peino canas
pero en cambio, cuando abrazo
soy lo mismo que un olivo,
igual que un ciprés sonámbulo,
Cristobalón de aguas puras
que atraviesa el río a nado
si ve en la orilla unos ojos
o una boca hecha de nardos,
para cortarle el suspiro
con el calor de mis labios.
Que me escupan en la frente,
que me pregonen en bandos,
que vayan diciendo y digan.
Tú conmigo; yo a tu lado
respirando de tu aliento,
yendo al compás de tus pasos,
refrescándome las sientes
en la palma de tu mano.
Centinela de tus sueños,
hombro para tu descanso,
Cirineo de tus penas
Y San Juan de tu calvario
para quererte y tenerte
en la noche de mis brazos.
¡¿Qué importa que haya cumplido
cincuenta y pico de años?¡
¿En qué código de amores,
en qué partida de cargos,
hay leyes que determinen
la edad del enamorado?
En cariños no hay fronteras,
ni senderos, ni vallados,
que el cariño es como un monte
con un letrero en lo alto
que dice sólo: "¡Te quiero!"
Y colorín colorado.


ASÍ TE QUIERO
                                                  A Conchita Piquer

El día trece de julio
yo me tropecé contigo.

Las campanas de mi frente,
amargas de bronce antiguo,
dieron al viento tu nombre
en repique de delirio.
Mi corazón de madera
muerto de flor y de nidos,
floreció en un verde nuevo
de naranjos y de gritos,
y por mi sangre corrió
un toro de escalofrío,
que me dejó traspasado
en la plaza del suspiro.

¡Ay trece, trece de julio,
cuando me encontré contigo!

¡Ay, tus ojos de manzana
y tus labios de cuchillo
y las nueve, nueve letras
de tu nombre sobre el mío
que borraron diferencias
de linaje y apellido!

¡Bendita sea la madre,
la madre que te ha parido,
porque sólo te parió
para darme a mí un jacinto,
y se quedó sin jardines
porque yo tuviera el mío!

¿Quieres que me abra las venas
para ver si doy contigo?
¡Pídemelo y al momento
seré un clavel amarillo!
¿Quieres que vaya descalzo
llamando por los postigos?

¡Dímelo y no habrá aldabón
que no responda a mi brío!
¿Quieres que cuente la arena
de los arroyos más finos?
Haré lo que se te antoje,
lo que mande tu capricho,
que es mi corazón cometa
y está en tu mano el ovillo;
que es mi sinrazón campana
y tu voluntad sonido.

Nunca quise a nadie así;
voy borracho de cariño,
desnudo de conveniencias
y abroquelado de ritmos
como un Quijote de luna
con armadura de lirios.

Te quiero de madrugada,
cuando la noche y el trigo
hablan de amor a la sombra
morena de los olivos;
cuando se callan los niños
y las mocitas esperan
en los balcones dormidos;
te quiero siempre: mañana,
tarde, noche... ¡por los siglos,
de los siglos! ¡Amén! Te
querré constante y sumiso,
y cuando ya me haya muerto
antes que llegue tu olvido,
por la savia de un ciprés
subiré delgado y lírico,
hecho solamente voz
para decirte en un grito:
¡Te quiero! ¡Te quiero muerto
igual que te quise vivo!


23 noviembre, 2011

Fandangos del olvido

 De izquierda a derecha: Presentador: Miguel Barranco Gil; Al cante y toque: (Los Núñez); Manuel (El Canario), Simón, Manuel (Manolete) y Luis.


Algún día estos fandangos que hoy publico y que llevan ya varios años escritos, quizá se canten o vuelen o se pierdan; deberá sin duda pasar un tiempo, cuando mi persona ya no esté por lo menos a la vista; a lo mejor como el vino necesitan de un período para madurar. Sí, debe ser eso.
Son pequeñas estrofas, sin más función que recoger mi interior y a la vez exteriorizar esos sentimientos de forma flamenca, sin que exista el rencor y muchísimo menos el odio, así que no se los tomen muy en serio. Hay también alguna que otra serrana, sevillana o soleá. Eso ya lo dictaminarán los expertos.
Solo algún que otro verso pertenece en realidad, a la realidad de hoy, el resto fueron fruto de mi existencia, pero ya caducó su carne y no queda más que un hueso que no obstante se mantiene en conserva, de simiente, como para preservar la especie.
 Quiero decir que esto es lo que a mí me pasó o me pasa. Son muy pocos los de mala sombra: “Si en la tierra peregrino…”; “Soy un hombre atormentado por la justicia…” etc., los demás recogen experiencias, más o menos vulgares -comunes a la mayoría de los mortales- simples o ya repetidas.
He dejado errores de vocalización, porque hoy no me apetece corregir”.
 Me gusta esta frase como epitafio. Es broma, que mi cuerpo ya tiene quien le corrija y allí cuánto menos se hable mejor; además tiene muchos adeptos principiantes que no se paran en meras exquisiteces.
Bueno, mañana será otro día y la 2ª parte se hará mejor, o no.
                                                                 
                                                                        1ª parte
                                          Manuel (Manolete) y Luis Núñez Romero
                                                                         
                                                                             2ª parte
                                                                      

FANDANGOS Y OTROS CANTES KABILEÑOS
(Selección)
Me gusta el flamenco, porque…
escribe la copla el pueblo
y lleva en su boca el cante,
con las manos le da el toque
y con los pies pone el baile.
. . .
En el trigal la amapola,
en la sierra aires sanos,
en el mar nace la ola;
a todo cantan gitanos
con luna en bata de cola.
. . .
Ay, si yo supiera cantar
sobre todo cante jondo,
a todo el mundo cantara
hasta estar mudo de ronco
o hasta volverme majara.
. . .
Nada ni nadie es igual,
tontería el comparar,
nada ni nadie es igual;
ni piedras en un pedregal
ni hombre en la humanidad.
. . .
La opinión de los demás
es una falsa medida,
el frasco de pura esencia
guarda la justa cabida
solo en tu propia conciencia.
. . .
Para dialogar, primero
debes sutil preguntar;
y luego buena disposición
para poder respetar
lo contrario a tu opinión:
y eso es saber escuchar.
. . .
Yo nunca seré perfecto
ni lo ansío ni pretendo,
y menos aún lo merezco;
más por vanidad tiendo
a veces a parecerlo,
¡ay!, que desgracia tengo.
. . .
 Todo tiene su contrario
que le atosiga y afana,
todo tiene su contrario;
pero solo el hombre gana
con la muerte el adversario.
. . .
Si se acabó lo nuestro
por qué buscar un culpable,
cuando el amor se termina
echar la culpa no vale.
. . .
Cuando se acabó el amor
se acabó la mar rizada,
y al levantarme con sol
no verán en las mañanas
mis ojos tu resplandor.
. . .
Un vaso de dolor lleno
de un trago por ti bebí;
cómo si fuera veneno.
. . .
Yo nunca podré olvidarte,
aunque de veras lo intento;
la vía que me queda es ser
carne de un triste convento.
. . .
Al mar su bravura canto
y a la sierra sus verdiales,
yo canto siempre por alto;
mas canto en silencio amores
que los digo con mi llanto.
. . .
El interés que tú tienes
lo vas a pagar muy caro,
que sin amor se padecen
desamores con agravios.
. . .
Aquí al amor le maldigo
por habernos presentado
y ser de tu amor mendigo.
. . .
Ese despecho conmigo
no sé a cuento qué viene
sin tener nada contigo.
. . .
Quizá te sientes herida
y muestras ese despecho
al no ser correspondida.
. . .
Cuando tú más me provocas
más lejos de mi osadía
está acercarme a tu boca.
. . .
. . Es mi última voluntad
y te pongo por testigo;
si no logro tu querer
en este mundo no vivo.
. . .
Ante un espejo el amor,
se reía del mundo, ufano,
mas supo de dolor…
y al acercarse por vano,
rompió espejo y mirador:
hoy se lo come el gusano.
. . .
Encima de corta vida
vienes el tiempo a robarme;
anda deprisa y desfila
y deja mi mundo a su aire.
. . .
Al buscar la libertad
debemos tener en cuenta,
al buscar la libertad;
que es esclavo quien entra
 en la vida los demás.
. . .
Yo dije a las penas mías,
que te sirvan de provecho;
hoy las facturo en la vía
de tantos errores hechos;
hasta la próxima caída.
. . .
Y a mí no me cuentes penas,
 cuéntaselas al vecino
 que las vende por docenas.
. . .
No se debe confundir
nunca al autor con la obra:
aquél pudo ser un vil
y mientras la obra genial
o al revés pudo ocurrir.
. . .
A la vera de un candil
una anciana recosía,
pero como apenas veía,
¡ay!, se cosió a su mandil
hasta las cejas un día.
. . .
El humor y la ilusión
son claves tan importantes
que sin ellas la razón
pierde sus interrogantes.
. . .
Al compás de mi guitarra
empezaré un primer cante,
y tiene tan “buen talante
que parece por entero
lo hiciese Zapatero
como el mejor feriante.
. . .
Voy a echarme unos bailecitos
con mi prima, caballero,
tan tiesos y calentitos
como palos de un churrero.
Que por allá en mi pueblecito
el flamenco es pinturero.
Voy a echarme unos bailecitos
con mi prima, caballero.
Los alternamos con finitos
y nos ponemos bailando
como palos de un churrero.
. . .
Con un pie en la otra vida
llora y pena el usurero,
no por faltarle comida;
sino por no ser rey Midas
para fabricar dinero.
. . .
Y de piedra me quedé
cuando un burro acudía
a la voz del amo con fe;
dócil, porque así decía
que a cubrir bien podía ser;
cuánto este burro sabía.
. . .
Mas que decir del amor
si casi nadie lo sabe…
Pregúntale al corazón
que perdió la dulce llave
y también busca razón.
. . .
El rumbo de mi destino
es una pequeña barca,
que por amores navega
con un remo de compaña
hacia los fondos del alma.
. . .
Cuando paso por tu puerta
se me ponen los sentidos
como molinos de huerta.
. . .
Las rejas de tu ventana
las tengo un día que serrar,
para que salgas “mi vida”
y respires libertad.
. . .
Al pasar por tu ventana
vi los labios de tu boca
como mis rosales; grana.
. . .
Cómo si nunca te viera,
no hago más que mirar
tus ojitos compañera
para después recordar.
. . .
Sabio, tengo mal de amores,
qué me aconsejaría usted.
Si yo supiera mis males
nunca me volvías tú a ver.
. . .
Si la distancia es olvido,
de aquí no me mueve nadie,
por mucho que sea marino;
y no me harán embarcarme
si tú no vienes conmigo.
. . .
Te pienso querer yo tanto
que  te podría decir
que hasta yo mismo me espanto.
. . .
Tengo palabras de amor
en mi loco pensamiento,
pero cuando tú apareces
se borran por encantamiento.
. . .
Por pobre no puedo ver
a la mujer que yo más quiero;
si ya afortunado es mí ser
“pa” que quiero su dinero.
. . .
Se odia sin fundamento,
y se ama sin saber por qué;
así la persona ciégase
cuando el sentimiento aflora
y aunque llegue la aurora
el corazón nada ve.
. . .
Alzando en lo alto este vaso
aquél fracaso hoy me bebo,
y lo brindo al mundo entero
porque mañana me caso
con un apuesto torero,
¡apúntate esa, mancebo!
. . .
El amor abre cancelas
por muy cerradas que estén;
abre prisiones del alma
con las llaves del querer.
. . .
En esta bailable vida
no hace falta “pa” vivir,
más que un techo, una sonrisa,
decente y segura paga
y una cama “pa” dormir.
. . .
Las sonrisas yo las vivo
con libros como El Quijote
y cuando trabajo o escribo
sonríe también mi bigote
. . .
De ayer a hoy en esta vida
para mal sobrevivir
 falta: un techo por cornisa,
mísera e inestable ayuda
y cartones “pa” dormir.
. . .
Perdono pero no olvido.
Al necio no se le cuenta
por ser mazo y machota;
le ha de causar más herida
el notar que no se nota.
. . .
Persiguen mi libertad
con tanta diligencia,
que acabarán en penal
reclusos por su querencia.
. . .
El que se cree importante
no tiene la menor idea
que en esta vida la arrogancia
es cosa tan personal
que vive por su ignorancia.
. . .
Con los años los achaques,
algún vicio que aparece,
todo se arruga y se cae
y hasta la talla decrece.
. . .
Presumes de la verdad…
y eso es ya una mentira;
presumes de la verdad
que retiras al que opina
usando la brusquedad
por ignorancia supina.
. . .
Al hambre como al viento
no hay frontera que le pare,
penetra audaz y cala,
desde tierras hasta mares.
. . .
Están los montes heridos
entre las sombras y soles,
cuando los amores míos
dejaron sus peñas y flores.
. . .
Cada cual lleva su cruz,
lo contrario es un engaño
por tratar de aparentar,
pues ya se encargará el diablo
de hacernos la vida mal.
. . .
Es la apariencia fachada
que delata al aparente;
y al hablarnos solo enseña
mucha lengua y pocos dientes.
. . .
Más vale no me hagas daño,
no vaya a ser que se vuelva
la lanza contra tu pecho
y cause tan honda herida
que la sangre llegue al techo.
. . .
Si mala lengua te escupe,
más vale estés a cubierto
que como tu cuerpo moje,
solo lo secará el tiempo.
. . .
Porque no pienso callarme
me están haciendo la guerra,
pues guerra van a tener
hasta que la madre tierra
nos de la paz y la vez.
. . .
Aunque me veas solito,
no creas que solito estoy;
me acompaña un librito;
el mejor amigo por hoy.
. . .
Solo murmura el que envidia
y el pobre vive infeliz;
lo que en el fondo le pasa
es que admira al que es feliz
y  su desgracia es tu gracia.
. . .
Un poco me mosquea aquél
que con todos bien se lleva;
juega siempre a no perder,
está al sol que más calienta
y, aunque se esconda se ve.
. . .
Amigo que no te siente mal
lo que decirte yo quiero,
mas deja ya la caridad
de esos que dan sin piedad
limosnas al pordiosero.
. . .
Soy un hombre atormentado
por la justicia,
que forjó mi desencanto
y mi malicia.
Nunca ya creeré
en las leyes humanas,
ni en justo juez.
. . .
No, nunca jamás del hombre
creeré en la justa justicia
cuando penaliza al pobre.
. . .
Por más vueltas que le doy,
jamás encuentro justicia,
generalmente, a donde voy.
. . .
Encala, canta y encala,
la primorosa;
paredes acicala
mi blanca Rosa.
Con alegría
blanquea ella de arte
su Andalucía.
. . .
 Que llevo el contrabando
de Gibraltar
con los mulos sudando
a Benarrabá;
y las fatigas
que paso me las pagan
 con las batidas.
. . .
Sin tener ningún motivo
me dejas solo en el monte;
en el monte los olivos.
. . .
Soledad, mi compañera,
a todas horas te llevo
en el reloj de la espera.
. . .
Quién no tuvo soledades
alguna vez en la vida
no quiso oír las verdades.
. . .
Nunca llames a la muerte,
pues acude a desafíos
y gana el pulso al más fuerte.
. . .
 Tan pacífica la muerte
que al que llega no llora,
pero cuando el dolor pega
gritos cantan la dolora.
. . .
Dicen está la tercera;
coja el tren la Monarquía,
mas no en vagón de primera.
 . . .
Antes está la persona
sobre decreto o leyes,
así lo manden poltronas
o los mismísimos reyes.
. . .
Se acabó la tontería;
¿no es mejor que la mujer
la riquísima “quería”?
. . .
Por Dios no hable usted así
que si le oye mi padre
no me deja más salir.
. . .
“Pa” que quiere la pobreza,
ustedes dirán, el rico;
pues “pa” valer su riqueza.
. . .
No sabes si no has luchado
cuánto cuesta una batalla
por mucho que hayas ganado.
. . .
Yo sí tengo enemistades,
será porque no comulgo
con los que tienen dos reales
y se creen amos del mundo
siendo tan superficiales.
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Cuando piensas darme celos
estás más que “equivocá”
que los celos solo existen
si se quiere de verdad;
y lo tuyo es solo un chiste.
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A esa mujer no hago caso
y por la otra me desvivo,
entre las dos se comentan
está perdido y sin tino.
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No porque supiera más
el viejo es sabiduría;
sino porque aparta al mal
y a aquella pronta osadía.
. . .
Tú de juerga llegabas
 alboreando el día
yo al trabajo marchaba:
distintas filosofías.
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Ay, todos los días son trece,
según el triste amargado;
nada del mundo apetece,
pues la ilusión le ha dejado.
. . .
Acuérdate lo que hablas,
que las malas invenciones
quedan siempre eternas
en los vanos corazones.
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Al cambiar tú las palabra
tratas solo de engañar
al que oye habladurías:
los otros te conocen ya.
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 Si a torcer dieras tu brazo
por alguna villanía,
-bien pudiera darse el caso-,
juro que el mío cortaría.
. . .
Hay que ver como valemos
cuando nos visten de nuevo;
y lo poquito que somos
 cuando nos dejan en cueros.
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Algunos se creen muy ricos
porque tienen unos reales;
es como si los enanos
se las dieran de gigantes.
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Nunca trates de agradar
a nadie si no es su sino,
que la vida es un camino
con extraño caminante;
sigue tu paso adelante
hasta llegar al destino.
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Cantidad de ideas geniales
se suelen aparecer
labrando casualidades.
. . .
Digo: la mejor herencia
es una buena cultura;
porque el dinero se gasta
más aquella siempre dura.
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¿Vamos, por qué tú suspiras?,
si el amor te hace ronda
y si ya te mira y te mira,
¡ánimo!, y coge la onda
que rápido se las pira.
                                                             . . .                                                                 
Si en la vida peregrino
no es “pa” ganar indulgencias,
sino porque la vida vino
y puso en mí penitencia.
. . .
Nada le falta ni sobra
cuando llegó a fin de mes
al presupuesto de mi obra.
. . .
Tengo valor contra el miedo,
tengo osadía con terror,
tengo de un amor, pánico,
tengo la contradicción
. . .
Por mucho “parné” que gane
yo siempre tengo lo mismo;
porque ante mis manos arde
el dinero que administro.
. . .
Mi verso parece izar
banderas de moralina,
quizá los suela amargar
esas gotitas de quina.
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. . . Y al que le pique se rasque,
que también me rasco yo,
ay, cuando algún mal piojo
anda buscándome el son.
. . .
. . . Vareaba deliciosa
mirando al hombre,
y se caían sin hojas
olivas verdes.
Cayó en la manta
el fruto, y los amores
 la sierra canta.
. . .
Si la copla no pegara,
mirala también por dentro
y rebusca en la poesía
la rima del sentimiento.


                                                                                                                        Luciano Torres