Cuando va a llegar el verano
la luz se expande, se transfigura, y la sombra en pleno día tiende a desaparecer.
A esas horas tórridas en Andalucía, se hace la calma chicha. En algunos sitios
como en Benarrabá, la chicharrá canta sus mejores canciones; en Benalup-Casas
Viejas se observan las hojas de los árboles por si vienen o se inclinan de
poniente o de levante. Aquí suele haber sobre dos grados más de calor con el pueblo anterior. Las noches son agradables.
Dicen que como ahora
está el arroz sembrado y en cantidad, pronto nos visitarán los mosquitos. Yo por
si acaso, cierro puertas y ventanas y fumigo cuando salgo.
Mientras tomamos alguna
bebida refrescante en la calle El Tajo, divagamos cómo está situada la avenida:
Noreste, Noroeste.
Me pongo como Cristo
como los brazos en cruz, y señalo; si ahí está por donde sale el sol debe ser
el Este, si allí por donde se pone el Oeste y para donde miro el Norte y lo
contrario el Sur. Algún curioso mira extrañado la postura habiendo dejado ya
los Carnavales muy pasados y la Semana Santa. También alguna beata que se
santigua; bien porque tenemos una ermita al lado o por ver tamaño de sacrificio
en tiempos inesperados. Para más Inri se entrecruza una procesión.
Entonces llegamos a la deducción de que está
orientada al Noreste. Por eso nos corre un vientecillo delicioso. También
observamos la humedad de las plantas con su mirada de tallos y ramas hacia el Norte.
Mientras tanto cruza algún vehículo ruidoso, y hay comentarios
sobre lo más diverso; que si se cruza ahora un niño, que ¡ay que ver!…, ¡ay que
ver!
Al final considero que
todo sitio es bueno para vivir: si uno sobre todo se encuentra bien.
Y este es el caso. Caso
Noreste en lo mejorcito del Sur.
Los veranos empiezan desde
por la mañana muy temprano en esta tierra de Benalup-Casa Viejas. Y los fines
de semana, mucho antes, porque se enlazan unas noches con otras y la alboreá se
presenta perseguida por unas fiestas que no decaen.
Aquí se come muy bien y
para todos. Ayer fue un arroz caldoso mixto realizado por el gran maestro: Pepe
Luis. Sabe este hombre de flamenco casi todo, habla esforzándose porque su
orificio en la garganta le impide sacar su verdadera voz, pero saca a relucir
su arte culinario y su alegría por la convivencia. Siempre es el primero en
apuntarse al divertimento, y ya desde las 11 AM está preparando el perol. No se
aparta ni un segundo del fuego, sigue estrechamente unido a una paleta que
remueve los ingredientes de cuando en cuando; nos da a probar ya la exquisita
comida y de momento nos entra un voraz apetito.
Llegan los platos,
reparte la proporción; observo que me suele dar el primero, quizá porque
empiezo a encabezar la lista de los mayores o bien, porque tiene la deferencia
a una persona que lleva comiendo de sus ricos manjares apenas tres meses y, aún me considera nuevo.
La tarde continua con
cantes, con poemas, y aunque el tiempo no desaparece, se hace noche.
La “niña baila”, le
digo yo a los dueños del bar. Es Ángela, una niña que se nos ha plantado en el
centro del cotarro, con una mirada en el techo y unas manos como queriendo
atrapar al aire para bailar una soleá; después vinieron tangos, tientos y
bulerías.
El Chano se arrancó por
fandangos del Toronjo; Francisco Aguilar canta por el palo que se le pida, Luis
de Martina es la voz de la conciencia y hasta incluso Gaspar, el padre de la niña, operado
por tres veces de una hernia discal, mostró conocer muy bien los cantes de El
Barrio, con su buen humor y arte, pese a su gran dolencia.
Y para qué engañarnos:
en semejante situación me resulta aborrecible abrir un libro y hay días que no
visito ni la imprescindible y popular Internet.
No tengo remedio: me
gusta una juerga más que todas las Evas del Paraíso; bueno, un poco menos, y la cerveza con espuma, y vivo el
momento hasta caer derrotado por “la gota que colmó el vaso”.
En medio de todo esto
me limito a dar las palmas sordas y a decir ¡ole, ole…y ole!
La Roja acaba de darnos
una alegría más: vence a Italia en la final de la Eurocopa 2012 por 4-0.
Conviene saber aparcar
las desgracias y temas desagradables de vez en cuando para meternos de llenos
en situaciones en la vida que nos producen un
sentimiento de hermandad, de amistad momentánea, de hablar con el más
desconocido de los seres como si le conocieras de toda la vida, solamente
comentando las jugadas inverosímiles que hace la selección española. Si por
alguna razón que no llego muy bien a comprender no se entiende esta satisfacción
de ver por un rato a la gente feliz, de comprobar que han dejado en un planto
lejano la prima de riesgo y sus consecuencias malsanas, uno que es en el fondo
un poco, bastante niño, siente los deseos de saltar, de abrazar al anónimo
acompañante, de vocear con él y de exclamar con toda la fuerza, ¡Gracias
España!, por hacernos la vida un poco más alegre y hacernos vivir como hombres
en su más tierna infancia lo importante que puede llegar a ser el ver rodar una
pelota de un lado al otro del campo y que aquella se introduzca donde nosotros
queremos.
El dibujo nos salió a la
perfección, y en mi caso, encima gane la porra, con un increíble 4-0; fui el
último que se apuntó en esa lista repleta de ilusiones.
Y como no quiero ser el
más rico del cementerio nos bebimos y comimos lo caído en suerte hasta que
llegara el final de su cuantía, más diré que un servidor se tuvo que retirar
antes de su final, casi en plena marcha, pues me encontraba ya bastante
rezumado en cerveza del día anterior.
Por hoy y de momento ya
nadie me podrá quitar compartir con mis amigos y vecinos y gente de otro lugar
a esta Roja que hace uno de los mejores fútbol que se han practicado desde
siempre.
De ahí sus éxitos y de
ahí nuestro orgullo como españoles.
¡Va por ustedes! Goooool, gooooooooooool, gooooooooooooool, gooooooooooooooooool.
Camarón de la Isla, un tímido al que le "sacaba de quicio" verse "deificado"
Ricardo Pachón, productor de una docena de los discos del cantaor,
es incomprensible que no exista ni un museo ni una fundación que guarde
su memoria
Sevilla. (EFE/Isabel Laguna).- A Camarón de la Isla,
"tímido y humilde", le "sacaba de quicio" verse "deificado". Quizá por
eso no le hubiera importado que, veinte años después de su muerte, no
exista ni un museo ni una fundación que guarde su memoria, conserve su
legado y evite que el tiempo borre la huella de su leyenda.
Quienes compartieron la vida con él, como Ricardo Pachón, productor de una docena de sus discos, entre ellos el legendario La leyenda del tiempo,
no entienden sin embargo como "no se ha hecho nada" por un personaje de
la categoría de Camarón que "debería estar a la altura de un Jimmy
Hendrix, porque se lo merece".
"Su legado no se lo ha tomado en serio nadie. Me da muchísima pena
porque hay cosas que se van a perder. Es imprescindible que se haga algo
para tener un mínimo de conservación", dice, en una entrevista con Efe,
Ricardo Pachón (Sevilla, 1937), el "chef" que cocinó en su estudio la
revolución del flamenco de la mano de artistas como Lole y Manuel, Pata
Negra, y, por supuesto, Camarón.
Pachón participa estos días en las modestas actividades que la
localidad natal del cantaor, San Fernando (Cádiz), ha organizado para
conmemorar el veinte aniversario de su muerte, que se cumple este 2 de
julio, y que el mismo consistorio ha calificado como una "piedra de
toque" para saldar sus "asignaturas pendientes" con el cantaor.
Un trabajo que, según el productor, sería "cien por cien rentable" si
se tiene en cuenta cómo aún hoy cientos de seguidores de todo el mundo
viajan a San Fernando a tocar escenarios como su tumba, la Venta de
Vargas, la fragua de su padre o a visitar La Línea, donde su viuda, "La
Chispa", sigue atendiendo una mercería, y manteniendo a los cuatro hijos
que tuvo con el cantaor, dos de los cuales han hecho pinitos en la
música sin apenas repercusión.
Pachón asegura que en España, "desde el punto de vista institucional"
no se le ha dado a Camarón "la más mínima importancia". "Lo seguimos
considerando un muchachito que cantaba y ya está", se lamenta mientras
recuerda que grandes de la música, desde Mick Jagger a Bono o Peter
Gabriel, han "alucinado" con él.
"A la fundación se le ha dado muchas vueltas pero nadie acaba de
coger el toro por los cuernos. No sé tampoco qué tipo de facilidades dan
sus herederos", que guardan, entre muchos recuerdos, la colección de
guitarras de Camarón y un tesoro: decenas de cintas que el cantaor grabó
en su pequeño estudio, algunas de las cuales se han echado a perder.
Pachón sabe que esta dejadez no enfadaría mucho al cantaor, porque se
llevaba "muy mal, muy mal" con su mito, con una leyenda que empezó a
fraguar el pueblo gitano, que hizo de él "una especie de gurú" y le
"entronizó" como a su "príncipe".
Su leyenda se engrandeció a partir de 1979 cuando grabó con músicos del rock c, un "disco bisagra", "como lo fuera el 'Sargent Pepper' de los Beatles", con el que abrió al mundo las puertas del flamenco.
Pero la fama no le ayudaba a vivir. Un psiquiatra que le atendió
dictaminó que Camarón "prefería" estar "permanentemente out", "colocado
siempre", porque era "muy tímido y muy humilde" y "no soportaba la
presión" de verse "deificado".
La "mitificación" -que llegó a
extremos como el de llevarle niños en silla de ruedas, como si pudiera
hacer milagros- no afectó a su arte, pero sí a su vida cotidiana porque
él, que no se veía como el gran cantaor que todos admiraban, prefería
quedarse "pegadito a la pared" y pasar desapercibido; así, se convirtió
en "un maestro en perderse".
Camarón, según el productor, no entró nunca en conflicto por acercar
el flamenco a otros territorios y sacarlo de eso que llaman "pureza",
porque, tras su etapa con Paco de Lucía, "el cuerpo le pidió" cambiar,
investigar.
Fue en un tiempo, finales de los setenta, en el que Sevilla vivía un curioso "paralelismo" con California.
"Teníamos tres bases americanas muy cerca que ponían al alcance el
rock más progresivo y unas dosis de LSD potentísimas que circulaban como
la Cruzcampo. Ese mundo unió mucho a roqueros y flamencos", cuenta
Pachón, que cree que todo ello fue "una raíz profunda" del nacimiento
del llamado nuevo flamenco que coronó Camarón.
Pero en sus últimos años de vida su "obsesión" era volver a sus
raíces. "Por lo menos cinco o seis años antes de morir siempre me decía
lo mismo, 'tengo que hacer un disco de flamenco clásico que es lo que me
gusta a mí'".
"Cuando lo intentó era un poco tarde, porque el flamenco clásico es
muy exigente, hay que estar en forma, y ya a Camarón le costaba hacer un
cante por derecho. Era un poco triste, porque se daba cuenta de que se
le había pasado el momento", recuerda Pachón.
Un momento que ya sólo podrá volver de la mano de esas grabaciones
inéditas que aún se conservan del Camarón más íntimo y más puro. De ese
duende cuya leyenda se mantiene viva sin ayuda de nadie.
Solo hay que pasear por La Jonquera para percibir un aire denso de
frontera polvorienta. Hileras de camiones parados, grandes almacenes a
los que peregrinan franceses en busca de licores más baratos, gran
prostíbulo y chicas en las calles. Chicas jóvenes en las esquinas, los
arcenes, los descampados; esperando. La Jonquera se ha convertido, muy a
su pesar, en el paradigma de las contradicciones que plantea la lucha
contra la prostitución en España. Precisamente por su condición de
ciudad de frontera, fue elegida para ubicar un macroprostíbulo de 90
habitaciones, el Paradise, que abrió sus puertas en 2010 pese a la firme
oposición del Ayuntamiento. Una sentencia del Tribunal Superior de
Justicia de Cataluña le obligó a conceder la licencia.
La presencia del prostíbulo no ha erradicado, como pretendían sus
defensores, la prostitución callejera. Al contrario. Ahora el prostíbulo
trabaja a pleno rendimiento y en las calles, mujeres venidas de Rumanía
o de Bulgaria se ofrecen a los clientes, vigiladas por los hombres que
las explotan.
Tampoco ha impedido el prostíbulo que cunda la trata de mujeres. El
mismo propietario del burdel ha sido condenado a tres años de cárcel
porque en sus locales se encontraron mujeres obligadas a prostituirse.
Contra esta deriva de degradación luchan dos mujeres, la alcaldesa,
Sònia Martínez, y la jefa de Policía, Lluïsa Santos. Pero la experiencia
muestra que los instrumentos a su alcance son insuficientes.
Como en otros municipios, una ordenanza municipal prohíbe la
prostitución callejera. Esta es la fórmula que quiere implantar también
el consejero de Interior en toda Cataluña.
Multar a las prostitutas y a los clientes tiene, sin embargo, efectos
limitados. En el caso de La Jonquera, lo que se ha conseguido es
colapsar los servicios policiales y administrativos del municipio y la
demanda no ha disminuido. Al haber más oferta, hay también más clientes;
jóvenes que tienen posibilidad de sexo libre, pero para los que
consumir el cuerpo de una mujer es equivalente a consumir una cerveza.
Pero
no se piense que esta colección de horteras sin escrúpulos hacían algo
muy distinto de lo que hicieron altos ejecutivos con másters en
universidades anglosajonas y poltronas en las plantas nobles de Bancos y
Cajas de Ahorro. Quizá la mayor diferencia entre unos y otros radique
en la forma en las que los trata la justicia. Mientras que los parvenu marbellíes (los nuevos ricos que diría Del Bosque)
eran aclamados al principio y abucheados después por el mismo pueblo
llano y sencillo para, finalmente, ser procesados y encarcelados, los
consejeros delegados o directores generales de Bancos y Cajas siguen
alternando con lo mejor de lo mejor, salvo casos extremos como Mario Conde.
El especial de Materia Reservada
se quedó corto al analizar la última fase de la corrupción urbanística
marbellí. Es verdad que es la más conocida y aireada y que, además, al
quedar pocos día para que comience una de sus ramificaciones judiciales,
la Operación Blanqueo, que sentará en el banquillo a uno de los tríos
sentimentales más populares, Pantoja-Muñoz-Zaldíbar, tiempo habrá para recordar el pasado inmediato.
Un estudio de la Universidad Brigham Young (EE UU) publicado en la revista Journal of Early Adolescence revela que los padres juegan un papel clave a la hora de enseñarnos a ser tenaces y perseverar en las tareas y los objetivos.
Tras
analizar a 325 familias durante siete años, los autores de la
investigación comprobaron que el rasgo de la perseverancia en los padres
estaba directamente relacionado con hijos más comprometidos con los
estudios escolares y con bajos niveles de delincuencia. “Si los niños
aprenden pronto a perseverar en las tareas y a llevar sus proyectos
hasta el final, cuando se hacen mayores son capaces de prosperar y se
enfrentan mejor al estrés y a las presiones externas”, afirman los investigadores. “Aprender a ser perseverantes es clave para tener éxito en la vida”, concluyen.