He visto el odio frente al amor y al amor enfrentado al
odio.
He visto al hombre frente a la guerra y una guerra frente
al hombre.
He visto al hombre contra mí y yo
contra ese mismo hombre.
He visto los celos contra un amor
y un amor contra el odio de los celos.
He visto pasar al hambre y el
hambre me ha visto pasar a mí.
He visto la verde envidia y una
envidia verde.
He visto irse sin pagar y no pagar
siendo visto.
He visto la corrupción y a los
corruptos: incorruptos.
He visto gritar, vocear, clamar y
a la policía callar y atizar.
He visto pagar a quien menos
tiene y a Suiza llevárselo muchos que
pueden.
He visto Paraísos Fiscales y fiscales
como en un paraíso.
He visto jueces sobre injusticias
y la Justicia sin juez.
He visto hombres que piden
trabajo y trabajos que niegan al hombre.
He visto personas que atesoran
riquezas y riquezas que atesoran pobreza.
He visto cárceles sin ricos y
ricos pobres en años de cárcel.
He visto la mirada que te admira
y la mirada que nunca te mira.
He visto la lisonja aduladora y
la aduladora milonga.
He visto cuando tres te
invitan a ver si repites y picas.
He visto quien bien te quiere te hará llorar y
llorar por no saber quien te quiere.
He visto como el tiempo pone a
uno en su lugar y a otro a vendimiar.
He visto en blogs palmeros,
disidentes, contestatarios, leguleyos y peloteros.
He visto en blog sabelotodo,
metomentodo, consejeros y músicos-rockeros. He visto en blog hacer croquetas mejor que Iniesta el barceloneta.
He visto en blog cocinar, viajar,
hablar y beber todo a la vez y sin parar. He visto en blog poetas jardineros y adioses lastimeros. He visto en blog gente dando caña y poniendo aquello con saña. He visto en blog pacificadores, ilustrados, abogados, retirados y jubilados.
He visto en blog a luquiben armando la tremolina con alguna mujer muy fina.
He visto en blog a luquiben decir a un hombre su dinastía y la edad que tenía.
He visto en blog a las vecinas y sus
patios y a las comadres y sus barrios.
He visto en blog que se enseña la
braga de color carne y la envidia del hambre.
He visto en blog al Sr. Sieso su gracia y su ingenio como pellizco de bizco.
He visto al hombre que llora por
amor y un amor que llora por un hombre.
He visto que no he provocado una crisis
y la crisis me ha provocado una ruina.
He visto irse alegre a la guerra y volver después sin una triste perra.
Y he visto que siempre habrá guerra
porque el interés supera al amor.
Y a ti te he de ver amor si te asomas la próxima vez entre bromas.
Habíamos chateado por Internet y de la conversación salió la primera cita.
Estábamos a mediados del mes de julio. Estando a la sombra de una palmera la vi bajar del bus y me pareció que esa mujer no podía ser la de tanta foto ocupada en el portátil. Así de primeras debía de ser más alta, sobre 1,85 cm, yo mido 1,77 cm. Ya próximos observé su pelo; era de color castaño a juego con sus bellos ojos. Llevaba pantalones vaqueros y una camisa muy ceñida, blanca y por fuera, que le daba un tono desenfadado y juvenil.
En ese mismo momento se me pasaron mil cosas por la cabeza, entre ellas desaparecer; me parecía mucho para mí, no era lo que esperaba, no pedía tanto, solo un poco de compañía, pero fuera de querer llamar la atención con una mujer como aquella, tan llena de vida y juventud.
Hola, tú debes ser...; las gafas negras y tu raído pantalón, la gorra de presidiario, -a ver, quítatela-, sí, tu cabeza despejada, calva, me lo confirman.
Así es. Más tú no te pareces en nada, vamos entiéndeme, que en la proximidad ganas mucho, nena.
Esta frase última la hizo reír.
Me ha gustado lo de nena. Nunca de primeras me habían llamado con tanta familiaridad.
Verás, los tímidos algunas veces decimos cosas que hacen sonreír y es muy connatural en nosotros.
Ah, pero tú eres tímido.
Más que una tortuga.
Las tortugas se esconden, es verdad, al ver a alguna persona.
No sé la razón, pero tan vulnerables no son, ni mucho menos. En el último disco de Amaral se demuestra que son más fuertes de lo que aparentan.
Sí, se titula "Salvaje" y es muy bueno; y en relación a lo primero, a lo de la timidez, cuando se dicen las cosas por lo menos se libera uno de ellas. Y eso quita mucho hierro a la cosa, porque de momento ya sabes con quien andas.
Bueno, que te gustaría hacer.
De momento podemos ir a tomar aunque sea agua.
¡Agua! Mejor una cerveza, un café, algo que te anime.
Aquí salió ha relucir el carácter de la nena.
Oye, cuando tengo sed, yo bebo agua, y te añadiré que estoy lo suficiente animada. Me gusta, me gusta, dije para mí.
No quise influir en tu decisión. Toma o bebe lo que desees. Solo fue una sugerencia.
Pensé, quiere dejar claro desde el primer momento, que no usa o necesita excitantes.
Fuimos al bar de la estación del bus. Ella pidió agua y yo un doble de cerveza.
Bebes, me preguntó:
Sí.
¿Fumas?
Solo cuando bebo o tomo café.
Y tomas mucho café y bebes muy a menudo.
Lo normal.
Qué es para ti lo normal.
Normal...normal...pues depende.
Depende de qué.
Ya me conocerás con el tiempo. No es cuestión de descubrirse con un interrogatorio.
Crees que lo que te estaba haciendo era un interrogatorio.
Sí. Muy directo y sin cortapisas.
Si te he molestado, disculpa.
La verdad no me gusta en absoluto que en un flash, me hagan un currículum de mis vicios.
Entiendo que debemos ir con este calor a pasear por algún parque, o meternos en un cine o bien podemos ir a ver el río Tajo, como hacen todos aquellos turistas.
Lo que vamos a hacer es ir a conocernos mejor. Donde podamos saber si somos compatibles. Vayamos a un hotel y me quedo esta noche aquí y así mañana sabremos si en realidad somos como nos decíamos en la distancia, el uno para el otro.
Toda mi corta disposición desapareció. Me vine arriba por momentos. Mi gesto dejó de endurecerse y tuve la certeza que en las distancias cortas pierdo un poco, pero ella ganaba por mí. Qué más daba quien fuera quién propusiera en primer lugar lo que ambos andabamos deseando.
A la mañana siguiente, telefoneó a su jefe, diciéndole que ampliaba el fin de semana y si no le parecía mal cogía los quince días que le debía del resto de vacaciones. Al ver su sonrisa noté que afirmativamente ese permiso le había sido concedido.
El último día me comentó que estaba en tramites de separación y que ahora más que nunca estaba a punto de cortar irremediablemente, inmediatamente.
Yo no contaba con aquella inoportuna e incierta relación, y más cuando me dijo que yo había sido el causante de aquel desastre que se le avecinaba. Me imploró que siguiéramos. No tenían hijos, por tanto no existía ninguna traba que no nos permitiese ser libres.
Lo siento le dije, pero no era esto lo que yo buscaba.
Y qué es lo que buscas, acaso lo sabes.
Sí, quiero vivir sin ataduras, a nada ni nadie. Quizás sea un tremendo egoísta. Lo siento otra vez, pero no he nacido para vivir con la disciplina, la virtud, la castidad, la moral, la integridad, la fidelidad, que una pareja ha de respetar, unido a las leyes domésticas.
Torció el gesto y me dijo: fuma, bebe, y sigue esa filosofía tuya que son las que hacen de este mundo que no se encuentre el verdadero amor. De todas formas, si no eres tú, será otro. Tengo un miura en la casa, y no le pienso aguantar ni un segundo más. Joder que tía, pense, no se corta un pelo. Va por derecho, es legal, de las que a mí me gustan, pero...Siempre el "jodío" pero...
Ni tú ni yo, en ningún momento estuvimos enamorados. Solo existió el goce sexual, y este ha durado lo que esta relación: quince días.
Mientras duró fuimos la pareja ideal; formando un solo beso, un solo verbo, un solo cuerpo. En la despedida me confesó que...: el marido era su jefe y se habían dado esos días de permiso para ver si en realidad estaban tan encoñados cómo se suele estar
cuando la rutina va ganando a la ilusión. Cada cuatro meses ambos liberaban su sexualidad con otras personas, siempre distintas sin importar la clase social, economía ni mucho menos pudores e inhibiciones. Destripadores del amor romántico, sin la mayor ética. Actores del sexo, nada más, que se dedican a jugar con los sentimientos de los demás. Todo lo tenían calculado, planificado. Si hubiese dicho sí a la relación, ella me hubiese respondido, no. Solo eran asiduos a esta clase de diabluras para tener encencida su llama débil de efusión. A partir de entonces ligo en la cola del paro del amor, como un parado más de esta faceta; porque desde entonces he perdido aquellas dotes que creí poseía y que resultaban tan facilonas que no eran posibles fuesen reales, ciertas. Cuando fui a pagar el hotel me dijo: El hotel está pagado -hizo la reserva mi marido-, desde el primer día hasta hoy, de ello se encarga la sociedad de gananciales que tenemos y con la cual nos divertimos.
Respiré hondo, tragué saliva y mala leche...Al final vimos el río Tajo; yo no sabía si tirarme a él sin saber nadar o tirarla a ella más que supiera; mientras el agua discurría lenta por su cauce llevando nuestra sucia pasión a morir al mar y nuestros chat a la papelera del olvido.
aunque verbalmente con los amigos y compañeros llegué a comentar.
Se basa en saber cómo una persona que escribe un artículo, una novela, un ensayo, un cuento, etc., es él o por el contrario lo ha hecho un "negro", (alguien que escribe por él), o un blanco amigo, quiero decir un amigo blanco.
Porque observo muchas alabanzas y hoy quizá sea de las únicas veces que he leído una voz disonante. Lo cual me parece de una gran valentía y honradez consigo mismo, en cuanto al artículo de amm "El vano ayer", que además lo ha dicho de una forma exquisita, pero muy clara, incluso disculpándose y abrazándole.
El estilo, la forma y otras circunstancias marcan al escritor, pienso. ¿Y si éste varía o cambia de criterio, muda de estadio, o tiene un mal día, o quisiera tomar el pelo alguna vez a los aduladores? ¿Y si llegara a publicar esa broma? Cosa rara porque al perder credibilidad estaría en juego su presente-futuro, desde ese mismo momento ya nada sería igual. ¿Que pasaría con su legión de seguidores? ¿ Y si se pasara de escritor a escribidor, y por ejemplo me prestase a mí por un instante su página y su nombre como broma, amm?
Sí, quiero saber y que me expliquen los que muchos parecen saber de tanto libro y escritores en que fundan sus certeras verdades, sin que la duda, aunque fuera solo por un instante les llegue a insinuar que muy bien pudiera ser: " nada es verdad ni es mentira...".
Con todo ello no quiero decir que mi admirado anfitrión, como declaré en mi primera entrada en su blog-web: "Escrito en un instante", no sea auténtico y veraz y escriba con una facilidad y sencillez inmejorable; en absoluto, solo que esta duda me sigue y me persigue desde hace muchos años, reitero, no con su persona, sino en general. Quede esto bien entendido.
Digo como Serapio, puede ser un error de edicción, porque a veces, muchas veces, lo que se escribe, no se corresponde para nada con lo que antes se conoce de su obra, ni en forma ni maneras, y aun habiendo giros propios, tampoco eso me indica que no se me tomara el poco pelo que tengo.
Hubiese sido buena idea que amm lo hubiera hecho el día de los Santos Inocentes y lo aclarase después. Nos reiríamos de su gran sentido del humor, le ensalzaríamos si cabe mucho más y por contra nos abriría los ojos y el pensamiento, y resultaría algo así como aquél suceso en que iban a trabajar un padre y su hijo haciendo las distintas tareas siempre juntos y solos . El padre iba podando la viñas un día cualquiera y decía al hijo que le seguía haciendo lo mismo, con retintín: "no me fio de la mitad de la cuadrilla", y le repetía una y otra vez el mismo latiguillo.
Yo como hijo, ya le hubiese mostrado mi malestar por su continuo "cachondeo" y le hubiese vuelto la voz por pasiva, y además hubiese añadido, "me está usted jodiendo más que una china en un ojo".
Me voy y, con su pan se lo coman, que a los de los refranes esto les sentará muy bien.
Cuando se les pide una vez más a los españoles de clase como la mía que es de las de: "ni sabe ni contesta", a los de clase media; “los paganinis”, clase a extinguir si esto sigue así, y a los de la alta; “los que se las saben todas”, que hagamos otro esfuerzo, salen a relucir nuevos casos de corrupción. Esto es para romperse el pecho. Ya que nos tenían convencidos. Y es que no hay día que no surja la noticia que para mí es: “El mayor espectáculo del mundo”. Si observan bien verán que se dan los datos y caracteres de la película.
Tantos y tantos casos se dan que si empiezo a enumerar uno a uno, no me pondría nunca al día, porque cuando termine uno ya habrá otro nuevo en la palestra.
Además para eso ya se ocupan los diarios con unas crónicas más detalladas y extensas.
Lo que yo quiero saber es por qué no cobra la Hacienda Pública las deudas que tiene ya acreditadas, es decir fijas, según he oído comentar hoy mismo, y que ascienden a la cifra de 30.000 mil millones de euros, justo la cifra que parece ser es el desfase que tenemos con los países de la zona euro.
Cuando hoy la Seguridad Social, Hacienda y no sé cuántos departamentos más tienen los datos cruzados, y aquí no hay Dios que se escape, resulta que al parecer existe algún privilegio o privilegiado.
A lo mejor he sido yo, que al cumplimentar los datos para recibir mi humilde pensión, he rozado el límite de la sospecha; y me la hubieran denegado, (a no ser claro, que antes no les hubiese abonado la cantidad que les debía como Autónomo, por una empresa que tuve de Herboristería, y cuyo resultado fue el cierre), si no hubiera estado “al loro”. Me exigieron el pago de la deuda al contado o bien que les presentase un aval o pidiera un crédito al Banco X; y eso me hizo mucha gracia, casi me da un ataque de esos de risa neurasténica. Me embargaron lo poco que tenía, me hicieron mudar de c/cte., constantemente. Figuro en todos los sitios como moroso y después sin cortarse un pelo me dan la solución: “pida un crédito”.
La persona llega a un punto que en mi tierra se dice: “te da lo mismo uno que ochenta” y en estos casos yo suelo acudir a la heroica, es decir jugarmelo el todo por el todo, y entonces les conteste: “que en vista de la solución que daban a mi problema, yo ya tenía la mía”, y fue esta: “Pagaré la deuda en tres años”. Algunas veces, cuando todo lo ve uno perdido, el mejor ataque es el contraataque.
Enviado el recurso fue aprobado y el mes de diciembre pasado felizmente está cancelada la deuda. Una deuda contraída por querer tener una empresa propia, por tener iniciativa, y por no querer vivir del cuento.
Y si esto se hizo conmigo, y me apretaron las tuercas hasta casi hacerme saltar, me pregunto:
¿Cuándo Consejeros de Bancos u otras Entidades cobran indemnizaciones monstruosas, de vergüenza diría, si es que acaso esta la conocieran, y se ríen de la clase social que se aprieta el cinturón en una cintura de bailarina, equivocadamente, porque ese cinturón debía estar apretado en otro sitio y en otra persona?
¿Cómo es posible que dónde existen Bienes, como ocurría en el Ayuntamiento de Marbella o en otros Organismos Públicos o Privados, den lugar a que desaparezcan los mismos y hasta las papeleras, organizando tamaño expolio?
¿Por qué, el dinero que han robado, y que ya está probado y requeteprobado se han llevado, se paga con cárcel, con lo cara que nos cuesta, y si no se devuelve; por qué debe haber libertad hasta que se devuelva el útimo euro?
¿Y si las leyes no lo permiten hoy, por qué no se cambian?
Con lo barata que resultaría la soga del oeste (conste que no soy partidario de la pena de muerte), y los pasearíamos antes por la vía pública, para que tomáramos todos los ciudadanos ejemplo y conciencia.
¿Por qué lo que más me indigna es que disfrutan de mi dinero en la parte alícuota que me corresponde? Mucho o poco, pero es mío.
¿Por qué es una falacia, una mentira engatusadora que es su dinero? Si fuera así, por qué se solicita luego nuestro apoyo.
¿Por qué cuando un Banco quiebra, el dinero de todos los contribuyentes se les hace entrega, para qué los bien comidos, bien bebidos, bien vestidos antes, (Presidente, Consejeros y adlátares) se hayan repartido sus ganancias y estén en algún Paraíso Fiscal; que por algo le pusieron Paraíso.
¿Por qué existe una vara distinta de medir; una la que me hubiera puesto al borde de la indigencia, y otra vara que deja libre a otras personas; cumplen X años, y después paz y gloria, y además yo quedo como un indeseable, e incluso puedo llegar a estar pregonado, y el otro como un señor?
Todavía puede alguien pensar que la “justicia es igual para todos”. Si así fuera, por qué no les ponen un abogado de oficio a todo el mundo. Y no el más experto o más acreditado o más...yo que sé…En resumen: el mejor.
Quiera que los que aún creen y viven como niños no les llegue el día que en su propia persona, el hierro candente marque tan fuerte que les cueste mucho recuperarse de la herida. A nosotros que no tenemos siquiera quien nos corrija un "lapsus", que escribimos lo que en un momento sentimos con la fuerza que da nuestro sentido común, al final seremos sin proponérnoslo lospaganos de todo mal.
Me parece que la prosa poética que hace José Bergamín y que yo narro en el video no lo puede resumir mejor, y de esto ya hace unos cuantos años, o sea, que “no hay nada nuevo bajo el sol”, aunque a mí esta frase no me saque de la ruina, del cabreo, de la injusticia, y de los buitres carroñeros que son estos indeseables , que se nutren de una sociedad que está no me cabe la menor duda, calentándose, preparándose, para entrar en ebullición-erupción, algún día de estos, como los volcanes.
En este mes de diciembre, día 9 del año 1982, murió injustamente reconocido por su gran obra Rafael de León. Poeta-letrista que pertenece por derecho propio a la Generación del 27. Fue homosexual como Lorca, del que muchas veces se le pegó su magnifíca poesía y amistad.
Hoy, 24 de diciembre de 2011 –Nochebuena-, escribo para recordar a tantos seres que viven o se fueron irreconocidos, anónimos, sin amor, sin prestarles la más mínima atención que simplemente como personas merecen.
Vivimos tiempos donde los valores humanos se han quedado como obsoletos, en desuso, archivados en los cajones empolvados del olvido.
Qué importa como el caso que nos ocupa haya producido más de mil poesías, como: “Profecía”; “Romance de la serrana loca”; “en colaboración con Antonio Quintero o infinidad de letras de canciones como: “Coplas”; “Arturo”; “Cinelandia”; “Cine sonoro”; “Manolo Reyes” o “Siempre Sevilla”.
En colaboración con el argentino Salvador Valverde, el cuplé: “Bajo los puentes del Sena”, estrenado por la cupletista Raquel Meyer.
En unión del maestro Ochaita, títulos como: “¡Ay, Maricruz!”; “María de la O”; “Triniá” y la extraordinaria canción: “Ojos verdes”.
Con Xandro Valerio la letra de: “Tatuaje” y “La Parrala”. El programa televisivo, "Se llama copla", casi siempre por medio de Hilario le hacen algún honor y ensalzan su figura. No lo suficiente, aunque es de agradecer.
Cuando en estas fechas nos intercambios mensajes de paz y amor yo lo hago recitando una de sus creaciones: “Romance”. Por supuesto no escapo a esta sinrazón ni excusa; no hay ningún motivo que pueda justificar tal despropósito: el desamor y la guerra. Rafael expresó una historia que me gusta; se sale de lo corriente, de la monotonía, de los grandes centros comerciales, del superfluo consumo, que crispa a los que juzgan, sin saber que el amor y la paz no son solo unas palabras en un día, sino la más claras Felicidades que debíamos demostrar las personas en todos los de nuestra vida.
Romance de Rafael de León
Romance
Yo me acerqué hasta tu vera
con miedo, ¿por qué negarlo?
En las sienes me latían
cincuenta y dos desengaños;
gris de paisaje en los ojos,
risas sin sol en los labios,
y el corazón jadeante
como un pájaro cansado.
Yo me acerqué hasta tu vera
con miedo, ¿por qué negarlo?
Te reventaba en la boca
un clavel de veinte años
y en la mejilla un süave
melocotón sonrosado.
Cuando dijistes: "Te quiero"
fue tu voz igual que un caño
de agua fresca en una tarde
calurosa de verano.
Se me echó encima el cariño
lo mismo que un toro bravo
y quedé sobre la arena
muerto de amor y sangrando
por cuatro besos lentísimos
que me brindaron tus labios.
De la sien a la cintura,
de la garganta al costado.
¡Qué boda sin requilorios
sobre la hierba del campo!
¡Qué marcha nupcial cantaba
el viento sobre los álamos!
¡Qué luna grande y redonda
iluminó nuestro abrazo,
y qué olor el de tu cuerpo
a trigo recién cortado!
El pueblo, a las dos semanas
hizo lengua en los colmados,
en las barandas del río,
en la azotea, en los patios,
en las mesas del casino
y en los surcos del arado:
"Un hombre que peina canas
y que le dobla los años".
Es cierto que peino canas
pero en cambio, cuando abrazo
soy lo mismo que un olivo,
igual que un ciprés sonámbulo,
Cristobalón de aguas puras
que atraviesa el río a nado
si ve en la orilla unos ojos
o una boca hecha de nardos,
para cortarle el suspiro
con el calor de mis labios.
Que me escupan en la frente,
que me pregonen en bandos,
que vayan diciendo y digan.
Tú conmigo; yo a tu lado
respirando de tu aliento,
yendo al compás de tus pasos,
refrescándome las sientes
en la palma de tu mano.
Centinela de tus sueños,
hombro para tu descanso,
Cirineo de tus penas
Y San Juan de tu calvario
para quererte y tenerte
en la noche de mis brazos.
¡¿Qué importa que haya cumplido
cincuenta y pico de años?¡
¿En qué código de amores,
en qué partida de cargos,
hay leyes que determinen
la edad del enamorado?
En cariños no hay fronteras,
ni senderos, ni vallados,
que el cariño es como un monte
con un letrero en lo alto
que dice sólo: "¡Te quiero!"
Y colorín colorado.
ASÍ TE QUIERO A Conchita Piquer
El día trece de julio yo me tropecé contigo.
Las campanas de mi frente, amargas de bronce antiguo, dieron al viento tu nombre en repique de delirio. Mi corazón de madera muerto de flor y de nidos, floreció en un verde nuevo de naranjos y de gritos, y por mi sangre corrió un toro de escalofrío, que me dejó traspasado en la plaza del suspiro.
¡Ay trece, trece de julio, cuando me encontré contigo!
¡Ay, tus ojos de manzana y tus labios de cuchillo y las nueve, nueve letras de tu nombre sobre el mío que borraron diferencias de linaje y apellido!
¡Bendita sea la madre, la madre que te ha parido, porque sólo te parió para darme a mí un jacinto, y se quedó sin jardines porque yo tuviera el mío!
¿Quieres que me abra las venas para ver si doy contigo? ¡Pídemelo y al momento seré un clavel amarillo! ¿Quieres que vaya descalzo llamando por los postigos?
¡Dímelo y no habrá aldabón que no responda a mi brío! ¿Quieres que cuente la arena de los arroyos más finos? Haré lo que se te antoje, lo que mande tu capricho, que es mi corazón cometa y está en tu mano el ovillo; que es mi sinrazón campana y tu voluntad sonido.
Nunca quise a nadie así; voy borracho de cariño, desnudo de conveniencias y abroquelado de ritmos como un Quijote de luna con armadura de lirios.
Te quiero de madrugada, cuando la noche y el trigo hablan de amor a la sombra morena de los olivos; cuando se callan los niños y las mocitas esperan en los balcones dormidos; te quiero siempre: mañana, tarde, noche... ¡por los siglos, de los siglos! ¡Amén! Te querré constante y sumiso, y cuando ya me haya muerto antes que llegue tu olvido, por la savia de un ciprés subiré delgado y lírico, hecho solamente voz para decirte en un grito: ¡Te quiero! ¡Te quiero muerto igual que te quise vivo!
Siempre me han gustado mucho las motos y los caballos.
Cuando tendría sobre unos 10 años me regalaron una bici los Reyes Magos, tan grande que pareciera se la hubiera echado asimismo mi padre. Esto fue así porque no había el dinero suficiente para una moto y además ni tenía edad para conducirla ni había motivo para tal dispendio. Estaba loco por una Guzzi de color rojo, que tenía la palanca de cambios en el depósito y a la derecha. En fin, me tuve que contentar con la bici: era roja, preciosa, marca Orbea y no sé por qué motivo la asemeje a un caballo que mi padre tenía y no me dejaba montar, pues él y el caballo eran militares, y ya sabrán, que con las cosas de los militares y las de comer no se juega.
A los que montan los caballos ya siempre les miraría con esa envidia sana, lo que pudo haber sido y no fue.
En la bici tenía que hacer una postura extraña: entremedias del cuadro metía la mitad de mi cuerpo, con el consiguiente desequilibrio que mi torpeza como principiante y natural falta de práctica aparte mi loco atrevimiento me ocasionó más de una caída. Al poco tiempo ya la montaba casi bien, menos cuando se me escurrían los pedales y me daba en semejante parte, sí, ahí donde más duele o en la rabadilla, ¡aaah|, y se me escapaban palabros que herían a los oídos más viejos del lugar; entonces me subía a las pendientes más altas y, desde allí, bajaba o mejor dicho me tiraba “a lo máximo de velocidad” que decíamos los chavales. Alguna vez las heridas fueron profundas (aún conservo en la rodilla la marca de una de ellas), otras salía embadurnado del barro ; no obstante, ni me producían dolor, ni me importaba lo más mínimo la suciedad. Sí, por el contrario a mis padres. A uno, porque decía había desnivelado el manillar, la cadena la destensaba, y la estaba llenando de raspaduras y arañazos; y a mi madre, porque decía que aquel barro no había quien lo quitase, que era como la greda, yo muy al contrario volvía a repetir aquellas proezas con más fuerza cada día.
A veces con mi primo Jesús, echábamos carreras, que siento poco decirlo, yo las ganaba, pues le tenía un poco de ganas. Teníamos la misma edad, el estaba mucho más desarrollado que yo, más fuerte, pero un poco más torpe, menos hábil o no sentía esa intención que yo le ponía a todo lo que se refiriera a juegos, disfrutes o amores. Era lo que se decía por entonces un golfillo. A esa edad no se ha adquirido aún la patente de “golfo”.
Después sobre los 23 años me compré una moto Vespa por 5.000 pts. Por supuesto bastante usada, pero respondona, con la cual me atravesaba todo Madrid, y por el túnel de la plaza de Roma o Manuel Becerra disfrutaba lo mío cuando estaban por las mañanas los coches parados, en caravana e iba sorteando a los muchos Seiscientos, Mil Quinientos y semejantes con una disposición que para sí quisiera más de uno y de dos, y además me llevaba al trabajo desde Nueva Numancia (Vallecas) a General Perón, muy cerca del estadio de fútbol Santiago Bernabéu. Mi padre a pesar de lo estricto que era, jamás me preguntó por los papeles, él me veía arrancarla, cambiar de marchas, poniendo una cara entre sonriente y orgullosa.
Un buen día, el mundo es un pañuelo, mi primo y colega de travesuras y carreras, Jesús, nos tropezamos después de más de 13 años. La alegría compartida nos llevó a meternos en un “Puticlub”. Allí nos gastamos hasta lo que no teníamos; al final, le apuntaron la deuda a él, que era conocido, hasta la próxima vez.
Mi primo que trabajaba en un entidad bancaria la dejó, había aprobado para piloto de Iberia que era a la postre su ilusión; después de haberse su padre gastado una fortuna y él haber hecho no sé cuántas horas de vuelo, incluso fumigando. Por mi parte le dije que trabajaba en una oficina como administrativo contable.
Hago estas aclaraciones para que se den una ligera idea de lo que posteriormente sucedió.
Con muchas más copas de las previstas para pilotar una moto, le acercaba a su casa, y sin dar la menor importancia a nada ni a nadie arranqué a toda pastilla; reíamos, cantábamos, sorteábamos coches, pitábamos a los peatones, nos metíamos por charcos, salpicando a las chicas más bien, pues había caído un buen chaparrón, así hasta que al llegar ya muy cerca de su casa, apareció un semáforo; frené tan bruscamente que fuimos al pavimento en menos que decir “amén”, con tan mala suerte que justo allí, en el nefasto paso, estaban los municipales con su coche. Al principio nos preguntaron si nos dolía algo, si nos habíamos hecho daño; estamos bien les contestamos, pero ahora viene lo peor; empiezan dos de los agentes del orden a dar vueltas y revueltas a la moto y por ningún sitio veían la placa de matrícula; yo les dije: "habrá salido rodando", más al pedirme los papeles, añadieron por su cuenta en tono jocoso: "habrán salido volando", aquellos jamás existieron. A la voz de “al coche” nos indicaron que subiéramos rápido ya con una expresión un tanto ruda. Y nos llevaron a una comisaria.
Allí nos dejaron largo tiempo hasta que se nos fuera un poco la “taja” y nos dieron unas banquetas parecidas a las de algunos bares, que no llegas con los pies nunca al suelo y con el mareo piensas que de un momento a otro te la vas a pegar.
Mi primo se puso malísimo, empezó a devolver; estaba encogido, parecía otro, entre un color verde aceitunado y gris amarillento. El comisario haciendo leña del árbol caído nos lo puso muy duro. Por fin nos tomaron declaración. La cosa se ponía muy fea, hasta que un golpe de azar vino en nuestro favor, y fue que nos llamáramos Luciano el comisario y yo, igual, o sea tocayos, con lo extraño y raro que es mi nombre; y cuando se relajó se me ocurrió decirle que nosotros teníamos un tío que había sido comisario de Toledo. Al contrastar los datos y confirmar positivamente lo que le había dicho ya le noté menos displicente. A pesar de ello se dirigió a mí que llevaba la voz cantante y me pidió el número de teléfono de mi padre. Y aquí fue donde le llegué al alma, cuando le contesté: “que por lo más quiera en este mundo no le llamara, pues estaba gravemente afectado del corazón, y una noticia de esta se le podía llevar por delante”. Era una mentira que se me vino al instante, muchos años después moriría efectivamente de un infarto.
El guión que habían escrito, de momento se les vino abajo, miró el mandamás a los municipales, y dieron el asunto por zanjado, echando lo escrito a la papelera. La comprensión que tuvo el jefe, la paciencia, y también sopesaría que en el fondo no teníamos más maldad que la que suelen dar los pocos años unidos al alcohol, y las distintas circunstancias, nos salvó.
Al cabo de unas horas nos dieron rienda suelta, aconsejándome devolviera otra vez la moto a quien me la vendió y le dijera que estas cosas necesitan su documentación. Lo mismo que si fuesen personas. Así lo hice al día siguiente, pues el susto fue de órdago. Mi padre creo que no llegó a enterarse hasta tiempo después, por extrañas circunstancias de la vida; mi hermano debutó en aquella misma comisaría.
Ahora jubilado, cuando se debe estar tranquilo, me vuelven otra vez las semejanzas aquellas de mi niñez, entre la moto y el caballo.
Eso me llevó un día a comprar una scooter de segunda mano. Al montarla siento que el manillar son las bridas; que las ruedas son su poderosísimo galope; que cuando echo gasolina le estoy abrevando agua y...cuando acelero, pico espuelas. La he puesto por nombre "chicharra", porque el ruido del motor es muy semejante al que hace este insecto y, desde luego, este pasado verano ha dado el cante. En otoño ha mostrado su tono de vez en cuando. En invierno espero salir también con ella, para que no se me haga perezosa. La verdad es una "chicharra" muy importante y especial para mí, me sirve de recreo, pero también sabe donde están las ofertas de cualquier tipo. Y como es muy agradecida, la trato con el máximo cariño y la dejo que pernocte bajo mi techo. Ella tanto me lo agradece que cuando nos ponemos en marcha arranca a la primera.
La libertad que ya he disfrutado y que me espera es inenarrable. El peligro que presiento acecha, me enerva y me cautiva. Y cuando alguna vez me tira al suelo o no arranca, como ya ha hecho, no la culpo, sino que la considero humana y me digo: “es lo que tiene el estar cansada y no darla respiro, haber trotado y galopado lo suyo, unido al tórrido verano la hacen pararse a respirar”. Todo lo doy por bueno, el ser libre entraña riesgo, pero da unas alegrías tan distintas a las demás que merece la pena “caerse, para después volverse a levantar y vivir para contarlo”.
De izquierda a derecha: Presentador: Miguel Barranco Gil; Al cante y toque: (Los Núñez); Manuel (El Canario), Simón, Manuel (Manolete) y Luis.
Algún día estos fandangos que hoy publico y que llevan ya varios años escritos, quizá se canten o vuelen o se pierdan; deberá sin duda pasar un tiempo, cuando mi persona ya no esté por lo menos a la vista; a lo mejor como el vino necesitan de un período para madurar. Sí, debe ser eso.
Son pequeñas estrofas, sin más función que recoger mi interior y a la vez exteriorizar esos sentimientos de forma flamenca, sin que exista el rencor y muchísimo menos el odio, así que no se los tomen muy en serio. Hay también alguna que otra serrana, sevillana o soleá. Eso ya lo dictaminarán los expertos.
Solo algún que otro verso pertenece en realidad, a la realidad de hoy, el resto fueron fruto de mi existencia, pero ya caducó su carne y no queda más que un hueso que no obstante se mantiene en conserva, de simiente, como para preservar la especie.
Quiero decir que esto es lo que a mí me pasó o me pasa. Son muy pocos los de mala sombra: “Si en la tierra peregrino…”; “Soy un hombre atormentado por la justicia…” etc., los demás recogen experiencias, más o menos vulgares -comunes a la mayoría de los mortales- simples o ya repetidas.
“He dejado errores de vocalización, porque hoy no me apetece corregir”.
Me gusta esta frase como epitafio. Es broma, que mi cuerpo ya tiene quien le corrija y allí cuánto menos se hable mejor; además tiene muchos adeptos principiantes que no se paran en meras exquisiteces.
Bueno, mañana será otro día y la 2ª parte se hará mejor, o no. 1ª parte